El Festival de Cine en Español de Málaga, que se celebrará del 1 al 10 de marzo, se ha convertido en uno de los principales eventos de la capital de la Costa del Sol, lo que tendrá su reflejo en un aumento de la ocupación hotelera, que se prevé que supere el 85 %, y de la afluencia a bares y restaurantes.

El certamen impacta en toda la ciudad, no solo en los establecimientos en los que se hospedan los equipos de las películas participantes, representantes de la industria y periodistas especializados, explica Francisco Moro, vicepresidente de la patronal hotelera Aehcos para Málaga capital.



Por lo general, la repercusión supone un aumento de 15 puntos sobre la ocupación del mes en el que se celebra el festival, con lo que se prevé que en esta edición rebase el 85 %. Málaga despliega la alfombra roja este año en un momento “ideal” para la industria turística porque coincide con el arranque de la temporada turística alta.

Además, el encuentro del cine español tiene lugar pocos días antes de la Semana Santa, que este año se celebra a finales de marzo, por lo que los hoteleros pronostican que éste será “un buen mes“, tras la buena evolución que ha tenido febrero, que Aehcos prevé cerrar con un promedio del 70 % en la provincia.

Apuesta por la cultura

El impacto del festival es mayor en los hoteles de cuatro y cinco estrellas del centro de Málaga, que en algunos casos ocupan gran parte de sus plazas con sus participantes: en el MS Maestranza, de 105 habitaciones, entre el 40 y 50 % se destinan a los asistentes al certamen, señala Moro.

El concejal de Turismo de la ciudad, Jacobo Florido, destaca la importancia del Festival de Cine dentro de la estrategia turística de la ciudad, que tiene en la cultura uno de sus principales pilares.

El certamen, que llega a su 27 edición, es uno de los eventos que contribuye a elevar las cifras de ocupación fuera del verano, al igual que la fase final de la Copa Davis de tenis, celebrada en la ciudad el pasado noviembre. Así, el Festival de Cine se ha convertido en uno de los eventos con mayor capacidad para la atracción de visitantes a Málaga capital, tras la Semana Santa y la Feria, apunta Florido.

Impacto en la hostelería

La hostelería también espera un incremento en su facturación, que se notará más en los bares y restaurantes del centro histórico, aunque el festival “repercute en Málaga entera”, afirma el presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), Javier Frutos.

“Venimos de enero y febrero, que normalmente es la época más baja, por lo que el festival supone el pistoletazo de la temporada”, manifiesta Frutos, que resalta la proyección que supone el evento a nivel nacional tanto en el ámbito cultural como turístico.

Además de los acuerdos que los establecimientos tienen con la organización del festival, se espera que el certamen eleve el público y la facturación en la hostelería de toda la ciudad.

Málaga entera está creciendo y la parte gastronómica también. Hay bastantes sitios donde comer bien”, apunta Frutos, que añade que a muchos de los asistentes al festival les gusta ir a otras zonas distintas del centro, entre las que cita Pedregalejo, un antiguo barrio de pescadores en la zona Este.

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