El Museo Joaquín Peinado de Ronda cumple veinte años de vida

El Museo Unicaja Joaquín Peinado de la Fundación Unicaja Ronda celebra su vigésimo aniversario presentando un programa de actividades conmemorativas que han arrancado hoy con la inauguración de la exposición ‘Joaquín Peinado. Últimas adquisiciones y fondos desconocidos’ y que se celebrarán hasta el 13 de julio de 2022.

El acto de presentación de este programa conmemorativo ha contado con la presencia del presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel; la alcaldesa de Ronda, María de la Paz Fernández; y la directora del museo, Emilia Garrido.

Con la apertura el 11 de julio de 2001 de este museo dedicado a Joaquín Peinado, la Fundación Unicaja Ronda ponía en valor la obra de una de las figuras fundamentales de la pintura española contemporánea. Para celebrar su vigésimo aniversario se han programado una serie de actividades en torno al legado del artista rondeño, uno de los máximos exponentes de la abstracción española y la figuración lírica.

La exposición temporal ‘Joaquín Peinado. Últimas adquisiciones y fondos desconocidos’ ha inaugurado hoy el calendario conmemorativo. Las obras adquiridas que aún no habían sido exhibidas y otras piezas inéditas o escasamente expuestas componen esta exposición que se puede visitar desde mañana. En ella se muestran 14 óleos, 5 dibujos, 3 grabados, 2 gouaches y 2 acuarelas que abarcan todos los periodos creativos de Peinado. En total, 26 obras que dan cuenta de la vitalidad de esta colección permanente, que se redescubre al visitante gracias al compromiso de la institución que la gestiona.

Entre las obras más notables de la nueva exposición del Museo Unicaja Joaquín Peinado se encuentra un retrato de Cayetano Ordóñez, el Niño de la Palma, que el pintor realizó al torero en 1925. El lienzo fue pintado a caballo entre París y Ronda y se trata de la primera gran obra de su etapa neoclásica.

De los fondos menos conocidos del centro también se expone ‘Bañistas de Biarritz’ (1928), una pintura que participó en 1928 en la prestigiosa exposición colectiva ‘Peintres de Cahiers d´Art’ de la galería parisina Jeanne Bucher.

También una vista urbana de Ronda fechada entre 1922 y 1923 y un bodegón pintado en 1949 son piezas sobresalientes de la muestra temporal. La primera es testimonio del periodo formativo del pintor en su localidad natal. La segunda ejemplifica la constante influencia del color de Matisse en la producción de Peinado.

Para continuar la celebración de este vigésimo aniversario, en el otoño tendrá lugar un encuentro centrado en la gestión de los museos monográficos en la era post-COVID, que contará con la participación de diferentes expertos en la materia. Asimismo, también está prevista la edición de una publicación especial y se realizarán visitas escolares para acercar al alumnado a la obra de Joaquín Peinado, su relación con las vanguardias artísticas y la generación del 27.

Un emblema cultural de Ronda

La apertura del Museo Unicaja Joaquín Peinado en Ronda supuso la llegada de un nuevo agente dinamizador de la cultura local, que además recuperaba para la ciudad un monumental inmueble de gran valor arquitectónico. El palacio de los marqueses de Moctezuma en pleno casco histórico fue rehabilitado entonces para albergar el museo monográfico del pintor.

El museo de la Fundación Unicaja Ronda ha recibido a más de 300.000 visitantes en estas dos décadas de vida. Su colección permanente inicial, adquirida por la Fundación Unicaja Ronda a la familia de Peinado y a coleccionistas privados tras varios años de búsqueda, superaba las 350 piezas. En la actualidad la componen 429 obras de Joaquín Peinado, a las que hay que sumar 111 piezas de Pablo Picasso y otras de creadores vinculados al rondeño como Rafael Alberti, Pedro Sobrado, Antonio Lago, Éli Lotar y Ota Janeček. De ellas 177 obras están expuestas al público: 119 de Peinado, 49 de Picasso y 9 de diferente autoría.

Sus salas han albergado más de 30 exposiciones temporales de artistas como el ya mencionado Picasso, Hernando Viñes, David Bomberg, Cristóbal Aguilar, Heinz Greissing, Miles Richmond, Antoni Tàpies, Chema Lumbreras, entre otros. También muestras dedicadas al arte urbano, la pintura victoriana, el arte malagueño del siglo XIX, la pintura y fotografía contemporánea andaluza y española, la pintura indaliana almeriense, y con “obras invitadas” de la colección de la propia Fundación. A estas exposiciones hay que sumar todas aquellas organizadas en otros espacios culturales en las que el Museo Unicaja Joaquín Peinado ha estado presente a través del préstamo de piezas.

Desde el año 2001 son muchas las actividades que se han celebrado en el museo. Entre las más importantes se encuentran los ciclos de conferencias sobre la generación del 27 y la relación Peinado-Picasso, los pioneros talleres de arteterapia, ciclos poéticos como el dedicado a Rainer Maria Rilke y el Aula Permanente de Formación, que ha ofrecido ponencias a más de 2.500 alumnos. En estos 20 años el museo ha acogido múltiples visitas escolares, talleres infantiles, presentaciones literarias y conciertos.

Joaquín Peinado, cubista lírico

Joaquín Ruiz-Peinado Vallejo (Ronda, 1898 – París, 1975), formado en la Escuela Especial de Bellas Artes de la Real Academia de San Fernando de Madrid y forjado en las vanguardias del París post belle époque de los años veinte, es reconocido por los especialistas como uno de los autores fundamentales de las “vanguardias históricas” de nuestro país.

Pionero de la abstracción española y partícipe de la figuración lírica, su camino estuvo plagado de dificultades, algunas de las cuales causaron su abandono temporal de la pintura entre 1930 y 1940. La recepción en España de su empeño, dados los singulares condicionantes políticos que jalonaron su vida y su ideario personal, fue tardía. Arrancó en 1969, cuando cosechó una notable repercusión como integrante de la Escuela Española de París. A lo largo de los años 70 y 80, y gracias a la revisión historiográfica de las vanguardias españolas en torno a 1975, se le empezó a tener en cuenta como uno de los representantes más notables de estos lenguajes pictóricos. Pero no fue hasta los años 90 cuando su obra logró un espacio merecido entre los autores clásicos del arte contemporáneo, gracias a la labor de diferentes profesores, historiadores, galeristas y críticos.

Sus lienzos, acuarelas y dibujos fueron expuestos tanto en España y Francia como en buena parte de Europa e Hispanoamérica.

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