Beatriz Lafuente informa sobre la llegada de don Manuel a Málaga en 1915, donde su principal preocupación fue el Seminario que encontró, según el sacerdote Rafael Gómez Marín en su ‘Geografía de la Iglesia de Málaga’. Desde entonces, don Manuel se dedicó a mejorar las condiciones del Seminario y contribuir al desarrollo de la educación en la región.

La importancia del Seminario era evidente para don Manuel, ya que era un lugar fundamental para la formación de futuros sacerdotes y líderes religiosos en la comunidad. A través de su dedicación y compromiso, don Manuel logró transformar el Seminario en un centro educativo de excelencia que contribuyó al desarrollo espiritual y educativo de la región.

Su labor en el Seminario reflejaba su compromiso con la educación y la formación de los jóvenes, así como su interés en el bienestar de la comunidad. Don Manuel se destacó por su liderazgo y visión, que inspiraron a otros a seguir su ejemplo y a trabajar en pro de la educación y el desarrollo de la región.

A través de su trabajo en el Seminario, don Manuel dejó un legado duradero en Málaga, que continúa siendo reconocido y valorado en la actualidad. Su dedicación y pasión por la educación han dejado una huella imborrable en la comunidad y han contribuido al crecimiento y desarrollo de la región.

En resumen, la llegada de don Manuel a Málaga en 1915 marcó el inicio de una nueva era en el desarrollo educativo de la región, especialmente en lo que respecta al Seminario y la formación de sacerdotes. Su legado perdura hasta el día de hoy, recordando su importante contribución al bienestar y progreso de la comunidad.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *