Los hosteleros de Málaga alertan de «un movimiento turismofóbico» y exigen responsabilidad a las administraciones

El enraizamiento de la complejidad urbana

La crisis habitacional y las carencias en infraestructuras son algunos de los problemas más recurrentes en la ciudad, pero es hora de cuestionar la lógica que nos hace responsabilizar solo a una industria en particular de estos males. La construcción y la promoción inmobiliaria, como sector económico, son una parte importante de la estructura social y urbana, pero no pueden ser los únicos responsables de las falencias en la oferta de viviendas o en la creación de infraestructuras necesarias.

Es importante reconocer que la complejidad urbana es un problema que envuelve a todas las áreas de la sociedad, desde la política y la economía hasta la cultura y la sociedad civil. La planificación y la gestión urbana deben ser una tarea compartida, que implique a todos los actores sociales y económicos.

Por lo tanto, no es correcto culpar a una sola industria o grupo de intereses de los problemas urbanos. La construcción y la promoción inmobiliaria, como sector, deben ser considerados como uno de los múltiples elementos que interactúan en el desarrollo urbano, pero no como la única fuente de los problemas.

Es fundamental un enfoque más integral y colaborativo, que implique la participación activa de los gobiernos, las instituciones financieras, la sociedad civil y la propia industria inmobiliaria. Esto permitirá crear soluciones más efectivas y sostenibles para la vivienda y la infraestructura, y garantizar que el desarrollo urbano sea beneficioso para todos.

Un abordaje interdisciplinar y colaborativo

Para abordar de manera efectiva los problemas urbanos, es necesario un abordaje interdisciplinar y colaborativo. Los actores involucrados deben compartir conocimientos, habilidades y responsabilidades para encontrar soluciones innovadoras y sostenibles.

En este sentido, la industria inmobiliaria debe colaborar estrechamente con los gobiernos, las instituciones financieras y la sociedad civil para diseñar soluciones que beneficien a la sociedad en su conjunto. Esto implica involucrar a la comunidad en el proceso de toma de decisiones, considerar las necesidades de las diferentes poblaciones y diseñar espacios que sean accesibles y sostenibles.

Conclusión

En conclusión, no es justo culpar a una industria o grupo de intereses de los problemas urbanos. La complejidad urbana es un problema que envuelve a todos los actores sociales y económicos, y requiere un abordaje interdisciplinar y colaborativo para encontrar soluciones sostenibles. La construcción y la promoción inmobiliaria deben ser considerados como uno de los múltiples elementos que interactúan en el desarrollo urbano, pero no como la única fuente de los problemas.

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