No pasaba consulta todos los días. Lo hacía unas tres veces a la semana y cada día tenía cerca de una decena citas, con una duración de media hora aproximadamente. Así era una jornada laboral del hombre que se hizo pasar por médico rehabilitador durante más de 30 años y que fue detenido la semana pasada por supuestamente estafar 300.000 euros solo a dos pacientes -según la Guardia Civil-. Los precios partían desde los 20 euros y podían alcanzar hasta los 4.000, según fuentes cercanas a la investigación. Si bien, las ganacias diarias oscilaban entre los 400 y los 600 euros y los pacientes consultados aseguran que el único método de pago era en mano.

Agentes del Puesto Principal del Instituto Armado de Rincón de la Victoria, durante el registro de su domicilio, hallaron diversa documentación e informes médicos, análisis de sangre, ecografías y resonancias magnéticas de varias personas. Pero, además, los guardias civiles encontraron dos agendas que contenían citas de clientes y sus posteriores cobros por los tratamientos recibidos. En dichos documentos también aparecía impreso un sello con su nombre como médico rehabilitador y un número de colegiado. 



Estas ganancias le habrían permitido la construcción de una lujosa casa a escasos metros de la vivienda de su familia -donde pasa consulta- que al parecer tendría pensado utilizar también como clínica privada. 

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