Todo lo que tienes que tener en cuenta para afrontar una carrera como los 101 kilómetros

«Hay que seguir las recomendaciones que te dan los profesionales, aunque cada cuerpo es diferente y hasta que no estas metido en faena, o sabes como reaccionarás», son las palabras de Antonio, corredor a pie de los 101 kilómetros. Este es su tercer año en la competición que organiza La Legión.

Antonio siempre ha corrido. Su experiencia en diferentes carrera le sirve, pero tampoco tanto. Y lo expone. Ha tenido que cambiar el método de entrenamiento subiendo las marchas largas y bajando la intensidad. Los sábados por la mañana y los domingos se ejercitó (sobre todo andar) en los tres últimos meses entre 26 y 30 kilómetros. La carreras, abdominales y series de core, escalera y demás de tren superior las dejaba para los días entre semana.

En su primer año se preparó mucho la prueba, pero al final no le valió mucho. Andar en los 101 km es fundamental. Es accesible para muchos tipos de personas, incluida gente mayor e incuso con problemas de sobrepeso que tenían un ritmo al que a él incluso le costaba seguir. El problema de esta carrera, explica, es lo que él denomina “daños colaterales”. No vale con estar en forma, luego llegan rozaduras, ampollas, dolores musculares y articulares debido al desgaste de la competición.

Un calzado adecuado es clave. Antonio usa unas zapatillas Salomon con amortiguación de trail y calcetines de compresión que lleguen hasta los gemelos. Sería fundamental cambiar de calcetines a la mitad del recorrido aproximadamente para mejorar la temperatura y humedad del pie y evitar lesiones podales como las ampollas. A nivel nutricional, es fundamental ingerir una mayor cantidad de hidratos de carbono.

¿Y qué hay que hacer durante la carrera? Conocer el recorrido, lo que te vas a encontrar, es clave para no pillarte por sorpresa. Los primeros 30 kilómetros no tiene prácticamente ni subidas ni bajadas. Hay gente que empieza a correr y a correr… No es la mejor opción. Conviene empezar lento, tranquilo, hasta que el cuerpo se vaya adaptando. Cuando hay una subida, andar. Y en las bajadas, correr, pero siempre vigilando el tiempo para entrar en las primeras 24 horas.

¿Correr con mochila, aunque sea pequeña? Mala opción. Antonio llevaba una riñonera y no considera que se deba necesitar nada más. No hace falta ni siquiera llevar comida ni agua. Un par de barritas energéticas y la botella para ir rellenándola con líquido es suficiente. En cuanto a la indumentaria la organización considera que la gorra (imprescindible) es insuficiente. Mucho mejor una gorra con visera, de esas clásicas del desierto. Como consejo, lo mejor es no llevar nada más. En los avituallamientos, los cuales están cada 5 km aproximadamente, hay todo lo que necesitas para proseguir la carrera con total garantía.

 

 

 

 

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