Cuidados que alumbran vidas

Los cuidados paliativos son las atenciones tanto físicas como psicológicas y emocionales que se dan en una fase terminal de la vida a aquellos pacientes que presentan un estado de la enfermedad avanzada e incurable y a sus familias, una etapa en la que es imprescindible la labor que realiza la Fundación Cudeca en la Costa del Sol -ubicada en Benalmádena-, alumbrado este período de dificultad y de proceso degenerativo.

La actividad de la entidad, que atiende a enfermos oncológicos y de otras patologías, peligra debido a la crisis generada por la pandemia de Covid-19 y la consiguiente caída de los ingresos, por lo que ha lanzado la campaña ‘Añade vida a los días’ bajo el lema ‘Únete al efecto girasol’, que tiene por objetivo recaudar 185.000 euros para mantener un equipo multidisciplinar de atención domiciliaria. 



Si hay una figura que representa la lucha contra la enfermedad es el marbellí Pablo Ráez, que lideró hace 3,5 años numerosas campañas en las redes sociales a favor de la donación de médula a consecuencia de padecer leucemia, un esfuerzo que llevó hasta sus últimos días antes de perecer en febrero de 2017. Su madre, Rosa María Martínez, aun recuerda entre lágrimas aquellos días en los que el joven batallaba contra la muerte.

 “Cudeca le ayudó a morir y le dio ese consuelo que tanto necesitaba”, ha relatado en cuanto a la hora de abordar la muerte, a la que ha asegurado que la familia “ha sobrevivido trabajando mucho y siguiendo adelante”, aunque ha matizado que “es una cosa muy difícil de superar y de sobrellevar”.

La experiencia de contar con la ayuda del equipo de atención domiciliaria la vivió como “si de pronto aparecieran los ángeles en mi casa porque Pablo ya se estaba muriendo, pero yo era incapaz de hablar con él”.

El periplo de las personas que sufren una enfermedad irreversible y su familia, como puede ser el caso del cáncer, comienza con el diagnóstico. “Al principio no te lo puedes creer y el mundo parece irreal, sobre todo en una persona tan joven como Pablo”, que en su caso se detectó a través de una “analítica rutinaria”. El ingreso hospitalario marcó los días de Ráez, “ese día empezó todo y fue un mazazo”, lamenta su madre.

El día a día era “asistirlo en el hospital para que tuviera todo lo posible”, donde sufrió “efectos secundarios y problemas” como que “se quedó ciego” o tubo “una infección en el intestino”. Así, “el aquí y ahora” dictaba los ritmos para abordar la “quimioterapia”, los “vómitos”, las “fiebres” o los “sudores”. Asumir que tras todo este proceso “no hay solución, cuesta mucho de aceptarlo”, por lo que acudir a Cudeca es una decisión “muy dura”, ya que “es el final” y “de pronto sale como una especie de arcoíris o de luz dentro de esa tormenta tremenda”.

En la estancia en el hogar, el equipo de atención domiciliaria “te adiestra para suministrar la medicación porque generalmente empiezan a necesitar mucha morfina” y “te tranquilizan”, ayudando al paciente y a los familiares. “Es como si en un solo acto se fundieran una terapia emocional y clínica”, ha valorado Martínez. El adiestramiento es para que “puedas cuidar bien del paciente” y a éste “le están transmitiendo serenidad y confianza”, ha abundado.

El trabajo de este equipo multidisciplinar se centra en atender en sus viviendas a aquellos pacientes que se encuentran en una “fase terminal” para “dar calidad de vida” a la unidad familiar, donde se abordan aspectos físicos, espirituales y emocionales, según ha detallado Maribel Carrasco, médica de una de las unidades.

La misión de los profesionales es la de “guiar, educar y cuidar al paciente que lo necesita” con el asesoramiento en los cuidados básicos, abordando aspectos físicos como “el control de los síntomas” y su entendimiento, “medidas farmacológicas” como “el reajuste del tratamiento”, la “movilización” del paciente para evitar lesiones o la higiene. Además, brinda atención en “la esfera espiritual y emocional” y psicológica a los familiares en el duelo.

La entidad cuenta en la actualidad con 6 equipos de atención domiciliaria que operan en la provincia, pero la supervivencia de unos de ellos está en riesgo debido a la cancelación de eventos por el coronavirus y el descenso de las ventas en las tiendas, por lo que han lanzado esta campaña con el fin de recabar 185.000 euros para su mantenimiento durante un año.

Las donaciones se pueden realizar a través de la plataforma www.efectogirasol.org, en el Bizum de Cudeca en el número 00206 y/o en la cuenta bancaria de la Fundación Cudeca de La Caixa, que es ES11 2100 9032 3722 0010 8366.

El equipo de atención domiciliaria atiende a unos 250 pacientes

La fundación Cudeca cuenta en la actualidad con seis equipos multidisciplinares de atención domiciliaria que prestan sus servicios en la provincia a través de las “visitas presenciales”, así como realizan “seguimientos telefónicos” a los pacientes que se encuentran en una fase avanzada de la enfermedad y de carácter “terminal”, dando cobertura cada uno de ellos a unos 250 usuarios al año, según ha detallado Maribel Carrasco, médica de una de estas unidades.

El objetivo es, según la sanitaria, dar “calidad de vida” tanto a los pacientes como a sus familiares en esta etapa final de la vida, con un “asesoramiento técnico” que aborda diversos aspectos del día a día, incluyendo tanto los “cuidados básicos” como los de carácter psicosocial y espiritual. Los equipos son “multidisciplinares” y están compuestos cada uno de ellos por un/una profesional de la Medicina, la Enfermería, la Psicología y el Trabajo social.

 

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